Creamos el diamante cuando hablamos del diamante.
El brillo es el mismo para todas las cosas y la forma deja de ser forma cuando deja de mirarse.
Dejamos de llamarlo diamante cuando dejamos de querer ser un diamante.
El diamante no es diamante. Porque como todo, el diamante, no es nada.
Alex Escot Cristóbal
Firmando este texto, mi nombre y mis apellidos se convierten en mi identidad, siendo diamante, siguiendo atrapado en una piedra aún sabiendo que no hay piedra y sin ser piedra nada.
Aumentando el diamante, aumentando el ego y muy lejos de dejar de ser diamante.
Vale.
Me gusta.
Punto
Tu nombre se convierte en tu identidad siempre y cuando sea lo que quieres ser. Ser Diamante, ser piedra o ser Alex no tiene por que ser distinto mientras proyectes el brillo que te caracteriza.
Yo decido seguir siendo Cris, atrapada en Cristina María… ¿O estará Cristina María atrapada en Cris?…
soy las dos, soy ninguna, soy nadie.